
¡Estás al lado de Karol G! Me dijo mi amiga Juliana en la reacción más genuina, la de una mujer que se ha alegrado con cada uno de mis logros y reconocimientos. Esto fue por mi inclusión en la lista Mujeres transformadoras, que elaboró La Silla Vacía, para destacar líderes menores de 45 años cuyo trabajo provoca cambios en el arte, las cultura, los derechos humanos, entre otros.
Yo tenía cierta noción de que este medio iba a sacar un listado, me lo dijeron hace unos meses pero no comprendí mucho y delegué lo del envío de información y la programación, en mi agenda, del evento de la próxima semana en Bogotá con Juanita León y algunas de las extraordinarias mujeres con quienes comparto el reconocimiento, así que solo con la publicación entendí bien de qué se trataba.
Hace dos días, en el encuentro de aliados de la Fundación Sura, un evento que espero cada año y disfruto intensamente por el intercambio con organizaciones pares de todo el país, que trabajan en arte, cultura y educación, y por la calidad de los contenidos que el equipo de la Fundación nos pone a disposición, nos preguntaron en algún momento si sentíamos que éramos parte del Estado, en qué medida nos sentíamos responsables de las transformaciones de la sociedad. La jornada finalizó con un recorrido por los jardines de la compañía, poniendo especial atención en las esculturas que ya son icónicas y en la actual exposición del hall, que nos invita a revisitar la tradicional colección de arte de Sura, como una reconexión con una raíz, asociada a las convicciones que tiene esta empresa sobre su injerencia en la construcción de capital humano, social y natural, además del capital financiero. El arte, el espacio público, como manifestaciones del compromiso con la transformación social.
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