
PARTE I
Condenada a una historia sin fin, una vez más Bogotá se entera de que la Administración Distrital debe aumentar el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) para garantizar la operación de Transmilenio. Una vez más se quedan en buenas intenciones los mensajes de congelar la tarifa y, una vez más, los mismos defensores de un modelo de financiación y operación leonina y anacrónica salen en su defensa con un nuevo y descarado eufemismo: dizque “apoyo público”.
El Gobierno Distrital anunció un aumento aun cuando ‘Bogotá Cómo Vamos’ publicó que la ciudad está en su peor crisis de hambre desde que hace esta medición: una de cada cuatro personas no está ingiriendo una de las tres comidas al día. Los usuarios de Transmilenio deben padecer un servicio deficitario y, en muchos casos, les toca elegir entre pagar uno de los pasajes más costosos de la Latinoamérica, o usar su plata para otras cosas.
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