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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

El ruido que nos está dejando sordos

La música es arte y celebración, pero a volúmenes extremos se convierte en ruido: molesta, daña y nos deja sordos. La guerra del volumen no sólo destruye el sonido sino también nuestra salud auditiva.

Por: Luis Alberto Arango

La semana pasada asistí a una celebración que prometía ser un fiestón. Una ocasión especial, un salón amplio y, por supuesto, un DJ que amenizaba la noche. Confieso que antes de salir de casa hice algo inusual pero prudente: me guardé en el bolsillo un par de tapones de oídos diseñados para conciertos. Los compré en un portal de comercio electrónico, después de leer sobre la llamada ‘Guerra del Volumen’ que libra la industria de la música desde hace más de un par de décadas y que se intensifica año tras año. Fue un consejo sabio que ya había puesto en práctica hace unos meses cuando acompañé a mis hijas, por amor de padre, a un concierto de un reguetonero famoso donde la música era ensordecedora.

En ese concierto, los tapones me salvaron la noche y, sobre todo, los oídos. Así que los llevé a la fiesta con premonición. No me equivoqué: como suele pasar, en cada intervalo de 25 minutos el DJ subía el volumen hasta que se volvió insoportable. Medí los decibeles con una aplicación de mi teléfono: pasaban de 120, un nivel dañino, comparable al ruido de una motosierra o un martillo neumático. En ese momento, me puse los tapones. Seguí bailando, disfrutando, conversando lo poco que se podía, pero sin exponer mi salud auditiva. Al día siguiente, mientras otros lidiaban con el clásico tinnitus –ese zumbido molesto en los oídos–, los míos estaban intactos.

Hace años un primo mío, otorrinolaringólogo, me comentó entre serio y mordaz que sus mejores clientes son los jóvenes que van a discotecas y conciertos con frecuencia. “Son clientes fijos, y llegan con pérdidas auditivas serias e irreversibles; aunque existen soluciones, ninguna puede devolverles la audición natural”, me dijo. Desde entonces, no dejo de preguntarme: ¿por qué la música en fiestas, discotecas y conciertos es cada vez más fuerte?

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