
Uno de los escándalos arbitrales más recordados en la historia del fútbol se dio el 17 de julio de 1968 en El Campín. Fue un partido entre la Selección Colombia vs. Santos, el Santos de Pelé. Al minuto 42’ O Rei insultó al árbitro Guillermo 'el Chato' Velásquez por no pitar un penal luego de una falta de El Camello Soto. Después de un diciente “Filho da puta” vino la tarjeta roja y Pelé se tuvo que ir a las duchas. Lo curioso de la historia es que los empresarios, hinchas y directivos de aquel partido hicieron que se reversara la roja y Pelé volviera al campo para el segundo tiempo. El que no volvió fue el Chato Velásquez, cambiaron de árbitro. Fue la única expulsión al brasileño.
45 años después el Chato fue protagonista de otra escena surreal. Daniel Samper Ospina logró que el periodista argentino Martín Caparrós le cobrara un penal a Óscar Córdoba en la cancha de banquitas del parque de Usaquén en Bogotá. Para colmo, el acto fue pitado por Velázquez y, aún peor, fue gol.
Otro escándalo, este no grato, se dio en 1989. El árbitro Álvaro Ortega fue asesinado por el Cartel de Medellín luego de un partido entre el DIM y el América. El torneo se declaró cancelado. Ahora bien, contradiciendo a quienes dicen que la historia de Colombia no es tristemente circular, el sábado pasado, 2 de marzo de 2024, el sobrino de Álvaro Ortega, Carlos Ortega, fue amenazado por supuestos hinchas del Deportivo Cali previo al juego contra Once Caldas en Palmaseca. “Pita bien, tu familia te espera”, decía la amenaza.
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