
Más allá de las valiosas propuestas que desde su conocimiento de la justicia tienen para la Fiscalía General de la Nación las tres candidatas a dirigir el organismo de investigación -Angela María Buitrago, Luz Adriana Camargo y Amelia Pérez-, uno de los mayores retos para la que sea elegida por la Corte Suprema de Justicia -quizás hoy- será recuperar la confianza de los ciudadanos en la institución.
Y esto pasa necesariamente por despolitizar la Fiscalía, que bajo la dirección de Francisco Barbosa se pareció más a un organismo de oposición política al Gobierno, que a uno de investigación para ofrecer justicia a las víctimas de los 2,8 millones de casos que tiene por resolver.
Como ya había mencionado en otra columna, la Fiscalía llegó a su mayor porcentaje de opinión desfavorable entre los colombianos -desde que Invamer mide la imagen de las instituciones- en agosto del 2021, cuando la desfavorabilidad de la institución, en ese entonces a cargo de Barbosa, fue del 72 por ciento.
Por supuesto, así como la Fiscalía no fue diseñada para ser un organismo de oposición al gobierno de turno, tampoco fue creada para ser una institución que persigue a los opositores de quien dirige al país, como ocurre en Nicaragua o Venezuela.
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