
Hace algunos días tuve una charla con uno de los miembros de la junta directiva de Ecopetrol que lucía muy satisfecho.
Le pregunté: ¿de qué viene tanta satisfacción? Y me respondió: después de una lucha muy larga en el seno de la junta, en especial con el ala ambientalista de la empresa, logramos que se autorizara una ampliación a Ecopetrol para invertir en los campos de fracking de Estados Unidos, donde la petrolera colombiana tiene participación en una asociación con la Oxi.
No le faltaba razón a mi amigo. Una buena parte de las utilidades de Ecopetrol proviene hoy en día de su participación en los yacimientos de los Estados Unidos donde se maneja la tecnología del fracking. Y lo que es más interesante aún: las perspectivas de estas exploraciones –que convirtieron a los Estados Unidos (sea dicho de paso) en el mayor exportador de hidrocarburos del mundo- son cada vez más halagüeñas.
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