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Joaquín Vélez Navarro
Puntos de vista

Lucha contra el hambre: una causa que vale la pena apoyar

Una tercera parte de la comida que se produce en el mundo para los humanos se pierde o se bota a lo largo de la cadena de consumo, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO. Al mismo tiempo, aproximadamente un tercio de la población de Bogotá se encuentra en situación de inseguridad alimentaria grave o moderada, es decir, no tiene acceso a alimentos de forma regular o permanente para sobrevivir.

Conseguir que quienes se encuentren en esa situación accedan a los excedentes de alimentos que usualmente se desperdician en Bogotá ha sido la principal apuesta de la nueva primera dama de esta ciudad, Carolina Deik, desde principios de este año. Y lo está logrando sin presupuesto público, con un esfuerzo que incluye a asociaciones gremiales, entidades sin ánimo de lucro, un ejército de voluntarios y distintas empresas del sector privado (grandes superficies como Éxito y Ara, Corabastos, industrias de alimentos como Alquería y muchos restaurantes afiliados a Acodres, la Andi y la Cámara de Comercio), con quienes ha puesto en marcha varios programas para que la comida no termine en la basura sino alimentando a los más vulnerables. La idea de este proyecto es complementar las acciones que ya adelanta el Distrito en la materia, más no remplazarlas. “Ayudar y no estorbar”, dice.

El primer programa se llama “Misión Nutrición Bogotá”, con el cual están entregando alimentos a cientos de niños en la localidad de Kennedy, que es donde inició el Proyecto, que en los próximos días se expandirá a Suba. Por tanto, se hizo un mapeo de las localidades con menor cantidad de comedores comunitarios y mayor prevalencia de desnutrición aguda y crónica en menores de cinco años. En estas, se identificaron los barrios en donde no había ningún comedor comunitario. En estos sitios, en donde había un vacío en la provisión de alimentación pero muchas necesidades, gracias a las gestiones de la primera dama distintas empresas del sector privado están donando diariamente excedentes de alimentos para que les lleguen a los que más lo necesitan. Todo con proveedores dentro de la misma localidad para generar un sentido de comunidad y no aumentar la huella de carbono ni los costos logísticos asociados a la distribución de alimentos.

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