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Joaquín Vélez Navarro
Puntos de vista

Hacia un uso responsable de ChatGPT y otras herramientas de IA

El uso de inteligencia artificial en el trabajo se ha popularizado en los últimos años. Especialmente después del lanzamiento de ChatGPT por Open AI en noviembre 30 de 2022. A partir de ese momento, muchas personas han empezado a utilizar distintas herramientas de inteligencia artificial generativa para, entre otros, ser más eficientes y simplificar y disminuir el tiempo que invierten en la realización de sus tareas profesionales. El asombro con el contenido generado por esos sistemas ha hecho que muchos piensen que son la gran maravilla, y que pueden ser útiles para realizar cualquier labor que consideren compleja, rutinaria o aburridora. Aunque resulta impresionante ver los resultados que los chatbots producen, es importante preguntarse si se están utilizando de forma correcta y adecuada. La respuesta es que en una gran cantidad de casos no se está haciendo. De hecho, la fascinación por ChatGPT y otros bots ha hecho que se abuse esas herramientas y que su uso pueda resultar muy peligroso. Veamos un ejemplo.

La Unesco publicó recientemente una encuesta que realizó Juan David Gutiérrez, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, sobre el uso de inteligencia artificial por parte de actores judiciales a nivel global. La encuesta fue respondida por 563 personas de 96 países que trabajan en el sector justicia, dentro de los que se encuentran jueces y fiscales. De los encuestados, el 44% señaló que utiliza herramientas de inteligencia artificial para su trabajo y el 41% afirmó haber hecho uso de chatbots como ChatGPT para el desarrollo de sus labores. La frecuencia en la que utilizan estas herramientas varía: el 20% lo hace solo en ciertas ocasiones, el 13% una vez a la semana o mensualmente y el 11% diariamente.

De ese 41% que utiliza chatbots de inteligencia artificial para su trabajo, el 43% admitió que lo hace para buscar legislación, precedentes judiciales, información sobre hechos, definiciones, doctrina o literatura en Derecho, e información técnica no jurídica. En segundo lugar, un 28% señaló que las utiliza para redactar documentos, resumir, escribir correos electrónicos, traducir textos, corregir estilo, entre otras tareas de escritura. Otro 14%, por su parte, dice que lo hace con el propósito de realizar una lluvia de ideas para inspirarse, explorar nuevas ideas o para evaluar sus ideas. Finalmente, un 5% lo hace para simplificar conceptos complejos, un 4% para analizar datos, un 3% para verificar la veracidad y confianza de la información, y un 2% para programación informática.

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