
La discusión pública en Colombia está marcada por un carrusel frenético de hechos, todos graves, en el que uno va quedando atrás casi a diario.
La indignación y el foco casi exclusivo en nuestros asuntos han instalado una rutina de corto alcance que no siempre deja ver los movimientos que están reordenando el poder global.
Desde mediados de noviembre y durante diciembre, la tensión en el Indo Pacífico se aceleró alrededor de Taiwán, con China y Japón en fricción militar y Estados Unidos como respaldo y proveedor de armamento.
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