
Era previsible que José Antonio Kast ganara las elecciones presidenciales del pasado domingo en Chile. Jeanette Jara, la candidata de la izquierda, hizo más de lo que pudo, igual no le alcanzó. Al final, la diferencia fue la que los expertos pronosticaron, casi veinte puntos. Kast tiene un pasado familiar ligado a la extrema derecha. Su papá, Michael Kast, fue miembro del partido nazi, una información que está probada en un documento del archivo federal de Alemania. Además, su hermano Michael, fue ministro de Economía de Augusto Pinochet y director del Banco Central durante la dictadura. Ante estos cuestionamientos, Kast ha dicho: “La historia familiar nuestra es lo más distante que alguien se puede imaginar del nazismo”, además de sostener que su papá, a los 18 años, en pleno Tercer Reich, no tenía otra opción que enrolarse en la Wehrmacht.
En medio de las celebraciones que se dieron este domingo en las principales ciudades chilenas, se veía a muchos seguidores del candidato ganador portando retratos del general Augusto Pinochet.
Cuando en Londres fue detenido Augusto Pinochet, en 1998, por delitos que lo implicaban en el genocidio de su dictadura, se creyó, acaso ingenuamente, que la bota militar había sido extirpada de Chile. Desde que asumió el poder, bombardeando el Palacio de la Moneda y traicionando a Salvador Allende, hombre que confió en él, Pinochet inició uno de los regímenes militares más sangrientos que recuerde el continente, con más de 3.000 desaparecidos, 2.000 personas asesinadas y millones de exiliados.
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