
Abundancia de recursos naturales, uso inadecuado y pobreza de Información
Colombia, país de contrastes. La abundancia de recursos naturales contrasta con la perdida, degradación y mal uso que, en general, se da de recursos estratégicos como bosques, suelos y aguas. La potencialidad de usos de suelo en el territorio depende del mantenimiento, conservación y restauración de la base natural de las diferentes zonas de la nación. Sin embargo, la información oficial es insuficiente, poco disponible, dispersa y con análisis sin integralidad como reflejo de las pujas y egos institucionales propios del subdesarrollo.
Llueve copiosamente durante unas semanas, y nos creemos la historia del país de las maravillas. La abundancia de lluvias no significa disponibilidad de agua potable para la mayoría de la población en el país rural. El rotundo fracaso de los sistemas de acueducto, alcantarillado y sistemas de descontaminación tiene sumida a más de la mitad de la población sin acceso a este elemento básico, derecho fundamental y condición habilitante para el desarrollo. Los sistemas de riego agrícola han accedido cada vez más a aguas contaminadas, ya sea por las descargas de aguas negras de ciudades o por la misma contaminación química de sus insumos. ¿Cuáles son los indicadores de contaminación de los ríos más importantes del país y su flujo de caudales y consumo en tiempo real?
Si revisamos otros recursos estratégicos, como el caso del suelo, Colombia tiene enormes áreas con suelos de alta fertilidad, ya sea en las zonas andinas gracias al efecto de las cenizas volcánicas y suelos jóvenes, así como en valles aluviales interandinos o de la planicie caribeña. Las sabanas, ya sea inundables o altillanura, también poseen condiciones físicas importantes para desarrollos agroforestales que puedan hacer balance con los ecosistemas naturales. Sin embargo, cada vez más se observan grandes zonas de degradación ya sea por erosión, compactación, pérdida de fertilidad, sedimentación o contaminación, que empiezan a indicar los informes de suelos cada vez más pobres y restringidos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, así como del IDEAM. De remate, cada vez más hay conflictos entre suelos agropecuarios de altísima calidad –caso sabana de Bogotá– con expansión urbana o industrial, así como los casos de minería y desarrollo agropecuario en Antioquia. Y al revés, la UPRA sigue manteniendo mapas donde indica que hay suelos de potencialidad ganadera en la mitad del bioma amazónico. O algunos funcionarios creyendo que los acuerdos de conservación son una forma de habilitar la ganadería en zonas de conservación. ¿Dónde está el inventario actualizado de indicadores físico químicos de suelos, por unidades de paisaje y de condiciones de degradación que se requieren para establecer la planificación de restauración y conservación de suelos productivos del país? ¿A qué velocidad avanza la erosión, la acidificación, la compactación, entre otros factores, de suelos en las distintas zonas y usos del territorio?
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