
Establezcamos unos datos iniciales para entender de qué estamos hablando: Estados Unidos importa desde China el 73 por ciento de los teléfonos inteligentes, el 78 por ciento de los computadores portátiles, el 87 por ciento de las consolas de videojuegos y el 77 por ciento de los juguetes. Estas cifras las declaró en The New York Times el profesor asistente de economía aplicada de la universidad de Cornell, Wendong Zhang, en este artículo reciente. Veamos algunos datos adicionales sobre la forma como China, desde que el arquitecto de la China Moderna, Deng Xiaoping, declaró en 1978 que la “ciencia y tecnología” eran la “fuerza productiva” del país, ha desarrollado su industria tecnológica y de infraestructura. China, hoy, cuenta con la red de trenes de alta velocidad más extensa del mundo, superando los 41.000 km de líneas operativas. Son alucinantes.
Uno de esos trenes, el Maglev de Shanghái, que conecta el aeropuerto con aquella ciudad que no tiene nada que envidiar a Londres, Nueva York o París, alcanza velocidades de hasta 431 km/h. El recorrido de 30 kilómetros lo hace en poco más de siete minutos. El Maglev es, además, el único de levitación magnética que sirve en recorridos comerciales en el mundo. El país que le sigue en la lista, España, no alcanza los 3.700 km en líneas operativas. Luego está Japón, con 3.000. Estados Unidos no aparece entre los 10 primeros. Según datos de World Robotics, China lideraba en 2024 la expansión de robots industriales en el mundo con el 51,1 por ciento del total. Estados Unidos apenas alcanza el 7 por ciento.
El columnista Thomas Friedman, gran conocedor de China, describía recientemente en el show de Ezra Klein las famosas “fábricas oscuras”, que son “fábricas totalmente robotizadas, por lo que son oscuras. No necesitan encender las luces, excepto a las dos y tres de la mañana, cuando los ingenieros entran a limpiar las máquinas. Y hoy en día hay fábricas oscuras por toda China”. Luego añade: “el campus de Huawei se construyó en tres años para albergar a 35.000 investigadores, incluyendo a extranjeros a quienes esperan reclutar. Tiene cien cafeterías diferentes. Cada edificio con un diseño distintivo. Hay un monorraíl que rodea un hermoso campus con césped”. Tal vez por este tipo de innovaciones es que South China Morning Post reportó, esta semana que pasó, que investigadores chinos anunciaron a Poxiao, el dispositivo de memoria flash más rápido del mundo, capaz de borrar y reescribir datos en tan solo 400 picosegundos, es decir, una billonésima de segundo.
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