
El escándalo comenzó luego de que CAMBIO reveló que el ‘zar del contrabando’, Diego Marín, logró meter 500 millones de pesos a la campaña presidencial de Gustavo Petro. Vinieron luego las explicaciones oficiales, según las cuales el entonces candidato ordenó devolver el dinero al indeseado financiador de su campaña a la Presidencia.
Pero ese fue apenas el principio. Luego se sabría, a cuentagotas, que las relaciones políticas de Papá Pitufo eran mucho más amplias de lo que imaginábamos.
Al mejor estilo del viejo cartel de Cali, el ‘zar del contrabando’ habría hecho la tarea de tejer alianzas con políticos codiciosos como él para hacer de manera tranquila sus negocios ilegales.
Eso es por lo menos lo que indican hasta ahora las investigaciones contra Papá Pitufo, cuyo poder de penetración es tan grande que hoy, después de todo lo que sabe de él, tiene contratos de servicios logísticos con ocho entidades del Estado, a través de testaferros, según reveló en entrevista con CAMBIO el director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Augusto Rodríguez.
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