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Marta Orrantia
Puntos de vista

La bomba del tiempo

“¿Cómo vamos a morir?”, me preguntó hace poco mi hijo, preocupado por la amenaza inminente de una guerra nuclear. Habíamos visto un documental en el que hablaban del impacto que una bomba atómica tendría en el mundo. Las bombas actuales son tan potentes, decían, que los sobrevivientes del impacto igual mueren porque el estallido provocaría una nube densa que ocultaría el sol, acabando así con las cosechas y la vida. “Es probable que nadie detone una bomba”, respondí y eso pareció tranquilizarlo.

La amenaza nuclear latente, el hecho de tener en ambos lados del mundo mandatarios volátiles y ególatras y de presenciar la evolución de una guerra que se encamina a pasos agigantados a convertirse en un conflicto mundial, son razones válidas para temer. Lo que no le dije a mi hijo ―para no preocuparlo más― es que hay otro enemigo que nos pone en peligro cotidianamente: el clima.

Nos puede parecer ridículo, hablamos a diario de eso. En Bogotá, las lluvias y el frío son materia de conversación en todas partes. Hay inundaciones en La Mojana y sequía en otras partes de la costa Caribe, y nada de eso amerita más que una pequeña noticia en el periódico o una charla informal entre amigos. Lo peor es que Colombia no es el único país que ha visto cómo se enloquece el clima en los últimos años. En Europa hay una ola de calor que ha provocado temperaturas extremas incluso en ciudades más al norte, como Londres, y ni se diga en lugares como el sur de España o Italia, donde la temperatura promedio por estos días es de ocho grados por encima de lo habitual. Es tan alta, que las autoridades han pedido a sus habitantes y a los turistas que no salgan a las calles en las horas de más sol, se han abierto las piscinas públicas y quienes no tienen modo de refrescarse en casa han debido huir a las playas para estar cerca de un cuerpo de agua. En Estados Unidos están también viviendo alertas de calor y avisos de tormenta y no demoran en comenzar los huracanes, mientras que en Asia, particularmente en India, las temperaturas ya alcanzan los 50 grados centígrados, antes de comenzar los meses más calientes del año.

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