
El pasado 3 de junio, la junta directiva de Ecopetrol decidió, después de varias horas de reunión, separar de su cargo como gerente de cumplimiento de la petrolera a Alberto Vergara Monterrosa. Días antes, publicaciones periodísticas revelaron un escándalo que involucraba a la firma de abogados estadounidense Covington & Burling LLP y una asesoría a la junta directiva para medir el impacto, en Estados Unidos, de investigaciones y acusaciones contra Ricardo Roa Barragán, presidente de la compañía. El valor de esa asesoría pasó de 875.000 dólares a 5,8 millones después de un otrosí que, según la junta, fue firmado a sus espaldas. Vergara siempre ha sostenido que nada se hizo a espaldas de la junta, y que se atenía “a lo que dice la junta directiva cuando dice que a través de los procesos y con pleno cumplimiento de las garantías se dará respuesta detallada y documentada a cada una de esas inquietudes”. Su salida, siempre se supo, sería temporal mientras se adelantaban las investigaciones por parte de la junta directiva.
Bien, dos meses después de estos hechos, el doctor Vergara ha sido reintegrado a Ecopetrol. Después de una incapacidad médica que duró varias semanas, la presidencia de Ricardo Roa decidió reintegrarlo a una “asignación especial ordenada por la administración en la Vicepresidencia Ejecutiva de Hidrocarburos”, según me confirmó el propio Vergara. En los mensajes internos de la petrolera queda establecido, en efecto, que su lugar de trabajo será “Teletrabajo” y que es un director en “Asignación Especial”. No se especifica qué tipo de funciones tiene el cargo, ni cuál es exactamente la “asignación especial”. Dentro de Ecopetrol, sin embargo, quedó la sensación de que el escándalo, los señalamientos y las promesas de investigación del otrosí y el pago de los 5,8 millones de dólares no solo quedaron en nada, sino que el doctor Vergara salió premiado con una “asignación especial” sin funciones ni detalle de sus responsabilidades.
¿Supo la junta directiva de Ecopetrol de este movimiento que, según el doctor Vergara, ordenó la administración? Si la junta supo, y el doctor Vergara ha sido reintegrado, esto implica que los directivos sí supieron de la firma del otrosí de los 5,8 millones de dólares, a diferencia de lo que dijo en la W Radio el pasado 28 de mayo el presidente de la junta directiva Guillermo García Realpe. En aquella entrevista, García Realpe dijo que la junta sí conoció el otrosí por 5,8 millones pero “un mes después”, en enero, porque “fue firmado el 31 de diciembre en medio de fin de año e inmediatamente la junta tomó las medidas y se suspendió la operancia de ese otrosí grave y abusivo” . Si la junta no lo supo, ¿el presidente Ricardo Roa decide reintegrarlo porque ya terminaron las investigaciones y se concluyó que no había mérito alguno para tomas medidas? ¿El otrosí, como dijo Realpe, no fue entonces ni grave, ni abusivo?
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