
Es probable que en la noche en que Millonarios jugaba contra el Unión Magdalena –un equipo débil que está luchando por no descender–usted, queriendo profundamente al azul y blanco, estuviera deseando que terminara el sufrimiento de una vez; que se diera una especie de eutanasia futbolística después del inicio de un torneo que no había traído sino tristeza, con el equipo en el último lugar de la tabla. Morir para empezar una nueva vida. Y así pasó: ante la inminencia de la derrota ante el Unión, los hinchas de la tribuna norte lanzaron sus zapatos al campo, creando una alfombra inédita, imposible e impactante. Una imagen poderosa que se vio en Colombia y el exterior. ¿El mensaje a los dirigentes? Pónganse en nuestros zapatos. La fuerza simbólica de esa protesta desencadenó esa misma noche la salida áspera y poco elegante del DT, David González. Pocas horas después, sin González, con un DT interino, Millonarios se enfrentó al otro equipo de la costa, el Junior, el líder del torneo, y lo derrotó 3-0. ¿Cómo puede un equipo cambiar su actitud y capacidad, de manera tan radical, en cuestión de horas?
Hablé con el entorno más cercano a los jugadores y todos coinciden en que no “le hicieron el cajón” al DT González, es decir que no jugaron mal a propósito para generar la crisis. La explicación del cambio podría estar, por un lado, en que hay un nuevo DT, Hernán Torres, sentado en la tribuna tomando nota para decidir quién va a jugar con él, y quién no. Todos quieren hacerse notar. Otra razón técnica es que el DT encargado puso a los jugadores en sus puestos naturales, sin tratar de 'inventar': sentido común. Y la tercera es que se dio una 'ruptura sicológica', una descompresión emocional –en este caso positiva– que suele suceder cuando hay cambio de directores técnicos, y que dura tres o cuatro partidos. Por eso dicen que equipo que estrena DT casi nunca pierde.
Sin embargo y a pesar del refrescante triunfo sobre el Junior, las miradas, y las voces de los hinchas, están todavía sobre los dirigentes del club. Finalizado el partido cantaban: “Directivos, la concha de su madre… no roben más a Millos… ya no los quiere nadie”. Estos cantos señalan que la relación entre los dirigentes y la hinchada está rota, y no se cura con una victoria. Los reclamos van dirigidos a Enrique Camacho, presidente del club, y Gustavo Serpa, representante del grupo accionista mayoritario, Amber Capital, a través de Blas de Lezo inversiones, que posee más de 80 por ciento de las acciones del equipo. Dos ejecutivos que –a mi juicio–han convertido a Millonarios en un club moderno, con una estructura corporativa y financiera sólida, muy importante para el tamaño del fútbol colombiano. Sin embargo, hoy tienen un reto clave: alinear los intereses de los accionistas internacionales con las expectativas de la hinchada, que son –en últimas– las que le dan la fuerza fundamental a un club de historia como Millonarios. El jueves 27 de febrero de 2025 se realizó la Asamblea General de Accionistas de Azul y Blanco Millonarios FC S.A, y entre los puntos de la agenda se reporta la aprobación del 'Proyecto de distribución de resultados con una mayoría del 99,52 por ciento de las acciones presentes'. La revista La Liga reporta que ese día hubo un gran “disgusto de los socios minoritarios… ante la solicitud de repartir todas las utilidades del año pasado. Esto equivale a 15.312 millones de pesos, el valor que queda al reducir a la reserva legal, que es del diez por ciento”.
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