
Muy certero el llamado de María Claudia Tarazona, esposa del asesinado precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay: “¡Qué se haga justicia!”, dijo, al llegar al Capitolio Nacional este lunes, donde el cadáver de Uribe Turbay reposaría en cámara ardiente durante dos días.
Está muy bien que en este momento dramático se intensifiquen los llamados a la serenidad, a tranquilizar los ánimos, a evitar los mensajes de odio, a buscar un pacto de no agresión entre los partidos y los líderes políticos que compiten en esta campaña por el Congreso y por la Presidencia. Si esto, que no creo, permite aliviar un poco la polarización, le viene muy bien a la tormentosa campaña de 2026.
Pero descubrir a los determinadores de este asesinato sería el punto de inflexión de esta larga historia de atentados contra figuras claves de la política nacional. Estoy seguro de que si la Fiscalía logra desentrañar las motivaciones de este crimen y descubre, sin margen de duda, quiénes lo ordenaron, el panorama de la violencia política cambiaría de manera radical.
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