Ir al contenido principal
Jaime Honorio González
Puntos de vista

Seis muertos más

En alguna parte de la cordillera Occidental, un grupo de hombres celebra su cometido. Acaba de dar un explosivo golpe —literalmente hablando— contra la oligarquía, defendida por ese Ejército y esa Policía. Entonces, entre ellos brindan. Comentan su osadía. Disparan algunos tiros al aire. Vuelven a beber. Y en algún momento, se recuestan por ahí, abrazados a su fusil de asalto, creyéndose héroes. Un día más arriesgando la vida en defensa de los derechos del pueblo.

¡Miserables!

Abajo, la ciudad intenta salir del horror. La gente llora, camina meditabunda, habla en voz baja. El pueblo, otra vez, ha puesto sus muertos. Esta vez, seis. Seis familias destruidas, seis vidas segadas, seis parroquianos que no le hacían mal a nadie, seis víctimas mortales de un ataque por la espalda, artero, miserable, ejecutado por los asesinos del primer párrafo.

Has alcanzado tu límite de artículos gratuitos

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo
4 min de lectura·0% leído

Lea los comentarios

Suscriptores

Compartir en redes sociales