
La última vez que el Perú estuvo en guerra, perdió. Fue exactamente hace 30 años y yo estuve en el frente de batalla, armado de papel y lapiz, y de cada palabra que aquí escribo hay video, hay testigos, hay testimonios. No me dejarán mentir.
Aquel sábado subí a la oficina de mi jefe y —por razones que poco importan— le dije que renunciaba a mi trabajo como reportero. Pero, todo pasa por algo. En medio de la escena, una llamada interrumpió el momento y —para resumir— terminé montado en un avión a Quito con una misión específica: cubrir la guerra Ecuador–Perú, que acababa de estallar, otra vez por una vieja disputa en la selva del Amazonas, exactamente en la cordillera del Cóndor. En nuestro país, nadie sabía dónde quedaba eso. Pero hasta allá llegamos varios reporteros de Colombia.
En el Perú, Alberto Fujimori estaba atornillado a la silla presidencial y su asesor de seguridad Vladimiro Montesinos espiaba a todo el mundo y corrompía a medio país desde su cómodo sillón de asesor. En el papel, Perú tenía las de ganar.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














