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David García
Puntos de vista

La estetización de la violencia

Según el Pew Research Center de los Estados Unidos, el 46 por ciento de los adultos de ese país reporta ver con frecuencia contenido violento en plataformas digitales. Entre adolescentes, esa cifra aumenta al 60 por ciento. No es una búsqueda consciente. Seguramente quien lee está columna lo ha vivido. En la mayoría de los casos, el contenido aparece automáticamente, colándose entre un video de animales y una receta práctica de cocina. La violencia, hoy, se entrega a domicilio. Pero no es cualquier violencia. Es una violencia editada, musicalizada, con efectos cinematográficos y seleccionada. Una violencia muy bien producida.

¿Cómo las plataformas convierten la brutalidad en estética? Videos de peleas en colegios o conflictos armados son reeditados con música dramática, cámara lenta y filtros cinematográficos. En videojuegos como Mortal Kombat o Red Dead Redemption, las ejecuciones se presentan con técnicas de cine. Los productores de esos contenidos celebran cada muerte con montajes épicos. Call of Duty —tercera franquicia más vendida del mundo— coloca al usuario en el lugar del protagonista de operaciones militares, con toda la espectacularidad de Hollywood. Desde el inicio del conflicto en Ucrania, posteriormente en Gaza, después en Venezuela y ahora en Irán, investigadores del Reuters Institute documentaron cómo clips de guerra circulaban con música y edición propia del entretenimiento comercial, acumulando millones de vistas. La guerra, presentada así, ya no cuestiona, produce entretenimiento.

Lo que hace posible este fenómeno no es solo la tecnología, sino el modelo de negocio que está detrás de esas producciones.

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