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Jorge Espinosa
Puntos de vista

La pensional se hundirá

El pasado 24 de mayo escribí en CAMBIO una columna titulada ‘A la magistrada Paola Meneses’. Decía entonces, antes de la primera vuelta electoral, que Petro tenía razón al exigir que la Corte Constitucional definiera de una vez por todas el futuro de la reforma pensional, suspendida desde hace 11 meses por una decisión del tribunal. El conjuez Carlos Pablo Márquez lleva meses listo para sumarse a la discusión y, si se alcanzan los votos necesarios, desempatar la decisión. A pesar de esto, y de la urgencia que tienen millones de colombianos por conocer qué será de la reforma pensional, el asunto no volvió a ser llevado a Sala Plena. Pasó el tiempo y ahora, con nuevo gobierno y sin afanes electorales a la vista, la Corte decidió finalmente que la discusión se dará antes de que termine el mes de agosto. Inicialmente, la discusión estaba prevista para el jueves pasado, pero a última hora hubo una rotación y se aplazó un par de semanas más. 

Lo que aseguran distintas fuentes que piden reserva pero que conocen detalles del sentido de la ponencia de la magistrada Meneses, que además es la presidenta de la Corte Constitucional, es que ella propondrá devolver por segunda vez la reforma al Congreso por considerar que no se corrigieron adecuadamente los vicios de trámite. Sí, la Cámara aprobó la reforma en sesiones extraordinarias el 27 y 28 de junio de 2025, pero la magistrada considera, al igual que muchos otros analistas, que no se cumplió con la deliberación exigida por la Corte: en lugar de discutir la totalidad del articulado, la plenaria aprobó una proposición para acoger en bloque el texto que ya había pasado por el Senado.

El problema acá es que el Gobierno Petro convocó las sesiones extraordinarias justo después de conocer el comunicado de la Corte, y antes de que se publicara el auto 841 con las instrucciones precisas para corregir el trámite. Ese auto establecía que no era suficiente adoptar el texto del Senado, sino que debía existir una discusión efectiva de los artículos y de las proposiciones de los congresistas. Esta, en resumen, es la razón por la que la magistrada Meneses plantea que la Cámara vuelva a debatir de fondo la reforma. Si, en efecto, la ponencia argumenta eso, el reto está en conseguir los votos de la mayoría de la sala. Si eso no ocurre, y la votación vuelve a quedar 4 a 4, lo que es una posibilidad, la Corte tendría que convocar a otro conjuez para resolver, esta vez con nueve magistrados, este asunto de la mayor importancia para todos los colombianos. 

Ahora, si la ponencia de Meneses logra la mayoría, el proyecto regresaría a un Congreso muy distinto al que lo aprobó originalmente y con una correlación de fuerzas diferente. Sí, parece claro que la numerosa bancada del Pacto Histórico y seguramente algunos Verdes votarían por aprobar un proyecto igual, o muy parecido, al que reposa en los despachos de los magistrados, pero es incierto lo que decidirán congresistas de partidos como liberal y conservador que, en su momento, apoyaron la reforma petrista. En la Cámara, donde se necesitan 92 votos para conformar mayoría, el Pacto Histórico tiene 40 representantes y siete de la Alianza Verde, pero el Gobierno y sus aliados tienen 30 del Centro Democrático y uno de Salvación Nacional, más los partidos que ya se declararon oficialistas. Allí hay una mayoría para modificar sustancialmente la reforma, e incluso para tumbarla definitivamente. El entonces candidato De La Espriella fue muy claro al decir que, si la Corte avalaba la reforma de Petro, un gobierno suyo impulsaría una contrarreforma para que los ciudadanos pudieran elegir libremente entre Colpensiones y los fondos privados, sin las obligaciones del número de salarios que establece la reforma actual. 

Por cuenta de la demora de la Corte Constitucional en decidir un asunto que lleva 11 meses congelado, el Gobierno De La Espriella —con su ministro de la política Rodrigo Lara, que tanto necesita una victoria en el Legislativo— tendrá la posibilidad de agarrar el texto del proyecto impulsado por el petrismo y eliminar los puntos que no le gustan, pero me inclinaría por afirmar que la suerte del proyecto no sería otra que su hundimiento. La reforma pensional del petrismo está en coma, y lo único que podría alargar su agonía es otro empate en la Sala Plena de la Corte Constitucional.

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