
Hace 66 años, la filóloga María Moliner publicó su Diccionario de uso del español. Gabriel García Márquez sentenció entonces que es “más de dos veces mejor” que el de la Real Academia. Más allá de la provocación, había en esa frase una idea de fondo: el lenguaje no es un sistema de normas que restringen: es un organismo vivo que muta en el uso cotidiano. Se transforma, se contamina, se reinventa. Nunca ha sido propiedad de instituciones, sino de quienes lo hablan. El uso define las reglas, no al contrario.
Hoy, sin embargo, esa transformación ocurre a una velocidad vertiginosa. Las plataformas digitales —especialmente TikTok— han acelerado procesos que antes duraban décadas. Con cerca de 2.000 millones de usuarios en el mundo y unos 270 millones de hispanohablantes, TikTok no es solo una red social: es un mundo lingüístico. En Colombia, con más de 37 millones de usuarios, compite directamente con la escuela, la familia y los medios tradicionales en la formación del lenguaje.
El fenómeno ya tiene nombre: el ‘Spanish de TikTok’. No se trata tan solo de neologismos, sino de una transformación más profunda. Palabras como ‘cringe’ (vergüenza ajena), ‘random’ (aleatorio) o ‘red flag’ (bandera roja) conviven con expresiones locales; emojis sustituyen frases completas; abreviaturas como ‘tqm’ o ‘xq’ expresan emociones. Y todo cambia con una rapidez nunca antes vista: lo que hoy es tendencia y moda, mañana resulta obsoleto.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios












