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Yezid Arteta Dávila
Puntos de vista

El desgobierno del Telepredicador

Una tragedia es, ante todo, una tragedia. Sólo quien la vive en primera persona comprende el verdadero valor de la pérdida. El resto de los mortales hacemos lo que podemos en medio de las ruinas, el caos, la maldad y el oportunismo. En Colombia conocemos de sobra el ciclo de las tragedias: la genuina solidaridad de millones suele ser el trampolín para el enriquecimiento de un puñado de corruptos.

Todo empieza con la empatía hacia el dolor ajeno, las plegarias y la recolección de ayuda para los damnificados. Es entonces cuando convergen los gestos más diversos: desde la humilde libra de arroz del vecino y las toneladas de cemento del empresario, hasta los millones en efectivo entregados por el mafioso. Años después —cuando el diluvio cesa en Macondo— se descubre el destino del dinero público: desfalcos, sobrecostos, fraudes y obras inconclusas. Ocurrió tras la tragedia de Armero en 1985, el terremoto del Eje Cafetero en 1999 y el paso del huracán en Providencia en 2020. La impunidad, el cierre de procesos sin responsables y la falta de condenas efectivas marcaron el colofón de estas tragedias. El desgobierno de Abelardo ofrece pocas esperanzas a los damnificados por el terremoto, una situación que se agrava por el historial negativo de quienes forman parte de su círculo cercano. “En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz”, repiten los militares para negar la matanza de los trabajadores en la huelga bananera de 1928. A la vuelta de unos meses la slopaganda de Abelardo proclamará: “los damnificados del terremoto están felices”.

Mientras ocurre esta tragedia, en la trastienda de Abelardo planean un viraje económico contra la mayoría social de Colombia y, obedeciendo ciegamente a Washington y Tel Aviv, sumergen a Colombia en el aislamiento internacional. Siguiendo los pasos del modelo implementado por Milei en Argentina —cuyos resultados han sido cuestionados—, impulsan la reducción o supresión de gravámenes directos a los grandes capitales. Como contrapartida, el peso de los tributos recaerá sobre los medianos y pequeños productores, así como sobre los consumidores. En el plano geopolítico, un grupo de fanáticos liderados por el canciller Omar Bula Escobar, pretende aislar a Colombia del concierto de naciones. Esta postura perjudica a los empresarios que se han abierto a otros mercados como el asiático y aparta al país de su larga tradición pacifista. Mauricio Gaona —un perfil pseudo-constitucionalista creado en la radio por Julio Sánchez Cristo— actuará como un representante de intereses extranjeros en las Naciones Unidas, al servicio de las administraciones de Trump y Netanyahu.

El Gobierno de Abelardo se adentra en un periodo crítico y difícil de superar. Sostener a nivel doméstico el dinamismo económico logrado por Gustavo Petro se perfila como un reto mayúsculo, sobre todo cuando los modelos aplicados por sus principales aliados ideológicos en el exterior muestran señales de fracaso. Desde la llegada del “ultraliberal” Milei al poder en Argentina, el país acumula más de 30.000 empresas cerradas, una caída generalizada de los salarios y un fuerte repunte del desempleo. En contraste, el ultraderechista Daniel Noboa —apartándose de la cartilla de Trump que sigue Abelardo— visita a China para fortalecer los vínculos comerciales con la potencia asiática y continuará su gira por el Vietnam de Ho Chi Minh y Singapur. “Más comercio, inversión y oportunidades para Ecuador”, destaca la Cancillería ecuatoriana sobre el recorrido. Mientras el mundo se abre y diversifica mercados, Abelardo y su círculo cercano insisten en una fórmula de aislamiento y sectarismo.

En el ámbito externo, la situación del desgobierno de Abelardo no pinta bien. El próximo 3 de noviembre el trumpismo mira su futuro desde el borde de un precipicio. Todo apunta a que en los comicios de medio término en los Estados Unidos, el sector liderado por Trump experimentará un resultado adverso frente al Partido Demócrata. Sobre todo, el sector que proclama posturas “socialistas” está cosechando mejores resultados dentro del electorado joven y de la clase trabajadora. Abelardo empatará con un Trump en declive, atrapado en su errática confrontación con Irán y repudiado por millones de ciudadanos a los que se les prometió un renacimiento nacional que jamás se materializó.

Lo tiene muy difícil Abelardo, el Telepredicador. En la Colombia actual no hay espacio para milagros y mucho menos para falsos profetas. Al fin y al cabo, una tragedia siempre será una tragedia.

Apunte uno: Reconocimiento a Gustavo Bolívar y Beto Coral por su sólida labor en redes: argumentos claros, contenido serio y ejercicio constante de crítica y autocrítica.

Apunte dos: Representante Óscar Benavides ha respondido con eficacia a su pueblo y a sus electores. Nadie le podrá quitar ese honor.

Apunte tres: Destaco la coherencia, el sosiego y la capacidad dialéctica de la senadora del Pacto Histórico Alejandra Umaña en el Congreso; sus intervenciones siempre mantienen una excelente ilación.

Apunte cuatro: Un merecido reconocimiento para los miles de activistas del Pacto Histórico que, dentro y fuera de Colombia, llevaron a cabo acciones eficaces y solidarias en favor de nuestros compatriotas afectados por el terremoto.

Recomendaciones: Vale la pena leer el libro Armero: 40 años, 40 historias del periodista Mario Villalobos Osorio, y escuchar el pódcast de María Jimena Duzán sobre la segunda temporada de Cien años de soledad. En esta última adaptación se destaca la extraordinaria y versátil actuación de Julián Román interpretando a los gemelos José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo; sin duda, su padre Edgardo Román, desde la eternidad, se sentirá muy orgulloso de él. 
 

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