
La mejor manera de acabar con la ‘fotomultas’ no es quitar las cámaras: es enseñando y obligando a cumplir las normas por las que se imponen
Las infracciones más frecuentes
Las ‘fotomultas’ son un enorme problema nacional por el número que se imponen al año y por el valor acumulado de las deudas de conductores y propietarios de vehículos. Según datos del SIMIT, el año pasado se impusieron en el país 3.5 millones de comparendos originados en las cámaras de foto-detección, y en los primeros siete meses de este año ya van 1.85 millones.
Cali es un caso particular por la cantidad de comparendos y su composición. En esa ciudad, el año pasado se impusieron 745.000 comparendos, es decir el 21 por ciento del total nacional, porcentaje que ha subido al 27 por ciento en 2026. Lo extraño es que por Cali circula menos del 10 por ciento del parque automotor del país, lo cual tiene dos posibles explicaciones: una, que en esa ciudad se cometen más infracciones, y dos, que sus autoridades son más eficientes en la detección de infractores.
Sin descartar la primera hipótesis, hay elementos para pensar que la verdadera explicación es la falta de detección de infractores en otras ciudades. Una percepción equivocada es que en el país la mayoría de las ‘fotomultas’ son por exceso de velocidad. Es cierto que se deben revisar normas absurdas como el límite de 50 km/hora en todas las vías urbanas, aún en aquellas autopistas urbanas con seis o más carriles y puentes peatonales, pero ese no es el principal problema de las cámaras.
En Cali, las multas por exceso de velocidad son solo el 5 por ciento de los comparendos impuestos por las cámaras y pasarse semáforos en rojo otro 6 por ciento. Casi 3 de cada 4 multas corresponden a vehículos que circulan sin revisión tecno-mecánica (RTM: 37 por ciento) o sin SOAT (35 por ciento), es decir son más propensos a accidentes, o que no tienen seguro para cubrir los daños causados a terceros.
En el total nacional, el año pasado las multas por velocidad son el 30 por ciento mientras que la proporción de multas por SOAT o RTM fue de solo el 40 por ciento, pero no porque haya menos de estas infracciones sino porque no se detectan: en algunas ciudades como Barranquilla no hay comparendos por estas infracciones, y en Bogotá solo son el 10 por ciento del total lo cual puede deberse a que las cámaras no están calibradas para detectarlas.

DE INFRACTORES Y MOTOS
Otro aspecto que resulta extraño en Cali es que la cantidad de comparendos equivale a las dos terceras partes del número de vehículos que circulan en la ciudad, lo cual no significa que la gran mayoría de los caleños violen las normas de tránsito, sino que hay muchos reincidentes. En efecto, del total de comparendos vigentes solo el 42 por ciento corresponde a personas con una sola infracción y otro 38 por ciento a personas que tiene entre dos y cinco infracciones. Parece irreal, pero en el registro aparecen 340 personas con más de 100 comparendos.
Este hecho tan insólito está relacionado en parte con la gran cantidad de comparendos por falta de RTM y SOAT. Si un vehículo está circulando sin estos requisitos le imponen una multa y le dan 10 días de gracia para que los obtenga, pero si no lo hace a los 10 días le impondrán una nueva multa. Pero también se explica por el mercado secundario de motos, muchas veces sin traspasos registrados, de manera que, si la moto comete infracciones, el propietario original sigue respondiendo por ellas.
Esto nos lleva a analizar el tipo de vehículo que comete la infracción. En el país, las motos recibieron el 56 por ciento de los comparendos, y en Cali el 75 por ciento. Posiblemente si en otras ciudades se vigilara más el cumplimiento del SOAT y la RTM, que son las infracciones más frecuentes, el porcentaje nacional sería similar al de Cali.

La gran cantidad de comparendos a las motos es la consecuencia de dos graves problemas ya muy conocidos: uno, que son muy numerosas las que circulan sin esos dos requisitos, y dos que un número considerable de motociclistas no respetan las normas básicas de tránsito como los semáforos, los límites de velocidad, etc. Por eso el 53 por ciento de los fallecidos en accidentes de tránsito y el 70 por ciento de los lesionados están relacionados con las motos.

La dimensión económica de las ‘fotomultas’ es cuantiosa. Con un valor promedio de 750.000 pesos por comparendo, esto significa que el año pasado se impusieron multas por 2.6 billones de pesos. Ante esa cantidad de plata se dice que es un gran negocio para los municipios, y se propone que hay que controlarlo porque es una carga muy onerosa para los ciudadanos. Eso intentó el anterior Gobierno, y el nuevo va por el mismo camino.
Querer resolver este problema eliminando las cámaras es una posición demagógica y populista, tan irresponsable como la de los vándalos que aprovechan cualquier desorden en la ciudad para destruirlas. Es como si la DIAN, ante los 60 billones de pesos que le deben los deudores morosos, decidiera eliminar sus mecanismos y programas de control porque esa deuda es muy onerosa para los contribuyentes. Otro símil, todavía peor, es como si se decidiera no volver a monitorear las áreas sembradas de coca para decir que se acabaron los cultivos ilícitos.
El sistema de ‘fotomultas’ debe revisarse y mejorarse: se pueden revisar los límites de velocidad, o ampliar los períodos de gracia para el SOAT y el RTM, o reducir el valor de las multas para estas dos infracciones, pero eliminarlas es promover la impunidad y premiar el incumplimiento de las normas de tránsito. Y las consecuencias se miden en vidas pérdidas o personas lesionadas.
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