
Sin importar ideología ni partido, los falsos mesías abundan en la política colombiana. Se alzan con discursos populistas y promesas de cambio frente a los clanes políticos tradicionales, pero se embriagan tanto de poder que terminan pareciéndose a aquello que una vez criticaron. El actual gobernador del Magdalena es un claro ejemplo, por eso no es extraño que desde ya esté moviendo sus fichas para quedarse –por cuarta vez consecutiva– con las elecciones regionales.
Hace 11 años, Carlos Caicedo ganó la Alcaldía de Santa Marta, lo que significó un punto de quiebre de una clase política que había gobernado por años y que en ese momento tenía serios cuestionamientos –y hasta condenas– por nexos con el paramilitarismo. Su llegada, con un programa de gobierno enfocado en temas sociales y obras de infraestructura, fue un bálsamo para los samarios. Sin embargo, aunque se le reconoce que la ciudad mejoró en términos de equidad, finanzas y seguridad, no pudo cumplir con promesas bandera como las megaobras para renovar el sistema hospitalario, entre otras.
Caicedo culpó al Concejo de la ciudad de no dejarlo gobernar y decidió reelegirse en cuerpo ajeno, dejando como su sucesor a su exsecretario de Gobierno y amigo de vieja data, Rafael Martínez. En ese entonces, La W Radio denunció que varios funcionarios de la Alcaldía habrían sido presionados a través de correos electrónicos para votar por el candidato del alcalde.
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