
Realidad local supera la ficción política. Entre las llamas y los discursos
Volando esta semana sobre la Amazonia colombiana venían a mi mente varias imágenes. La primera, la llegada de las delegaciones de los países de la cuenca a la reunión de Belem do Pará, donde se van a discutir los compromisos sobre políticas para reducción de la deforestación, financiación de la acción climática y control a las economías ilegales transfronterizas. Tremendo desafío en medio de las llamas que consumen los bosques de los países del hemisferio sur, a pesar de la noticia de una reducción del 30 por ciento en la deforestación brasilera. Las imágenes de la NASA contrastan con la desactivación del botón de fuegos en la plataforma del Instituto Nacional de pesquisas espaciales de Brasil -Inpe- según cuentan algunos amigos.

Las noticias sobre muertes de policías y miembros de grupos delincuenciales organizados en las favelas de Río y Sao Paulo nos llevan directamente a la expansión del Primer Comando Capital y el Comando Vermelho sobre las fronteras en Perú, Colombia y Brasil. Coincide con la presencia de grupos armados colombianos en las mismas fronteras, incluyendo la ecuatoriana. El presidente Lula ha propuesto la conformación de un grupo de trabajo conjunto entre los países amazónicos para enfrentar una poderosa economía ilegal, que incluye la extracción de oro, producción y tráfico de drogas, de armas, fauna silvestre, maderas, migrantes, y cuanto negocio se puede configurar en la misma cadena.
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