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Rodrigo Botero
Puntos de vista

¿Se agota el tiempo de las transformaciones? La gente aún esperanzada

El ambiente está tenso, y con razón. A pesar de los esfuerzos, el espíritu de guerra se pasea en los campos. El detonante, el secuestro del papá de Lucho. La gente en los ríos se pregunta por sus hijos, sus vecinos. Se los llevaron, no hay pistas de regreso. Buses y batelones cargados de pelados van a “entrenar”, a la mata de monte. No son señales halagüeñas.

Para colmo, los que pactan un cese reciben de inmediato la presión de los de “al lado”, que se meten con compradores de base, citando a las juntas, ofreciendo “fierros”, o amenazando. Como el mercado no para, cuidar las rutas es un objetivo supremo, y por ende, la obediencia de los que están en ese camino. La poca institucionalidad que logra asomarse, la corretean, o la vacunan en el mejor de los casos.

Mientras eso pasa por allá abajo, en lo institucional pareciera que no todos entienden lo que está pasando, en su urgencia y magnitud. Lo primero, coordinación. Es urgente, deponer los egos, entender la concurrencia, y la necesidad de avanzar en los territorios mas afectados por la violencia. Hay que empujar todos en el proceso de formalización que adelanta el Ministerio de Agricultura, y sumar, desde Catastro, sustitución, vias rurales, reconversión productiva, cobertura eléctrica, dotación en educación y salud, y obvio, mejorar, asi sea en un tema, la condición ambiental de beneficio social mas amplio, ya sea, calidad de agua, suelos, bosques, o biodiversidad de uso comunitario, que impacte la vida cotidiana en la comunidad. La persistencia y ubicación de las mayores conflictividades en el país, está diagnosticada, ubicada, y hay cómo abordarla en lo técnico y financiero. ¿Será que políticamente hay cómo abordarlo, con visión de largo plazo, y en complementariedad con todos los actores, incluyendo a la hoy “tiniebla” sociedad civil?

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