
Con educación y cultura se construye país
Más allá de buscar un beneficio tributario –que en algunos casos sí es posible–, existen efectos tremendamente positivos para las empresas al invertir en educación y en cultura, que son factores básicos para generar desarrollo y progreso, cohesión social y calidad de vida.
Por: Contenido especial
Crear agendas corporativas de responsabilidad que incluyan acciones en los campos de la educación y la cultura implica patrocinar la creatividad, la investigación, el estudio, la integración social y la conservación de las tradiciones, lo cual es necesario en un país como el nuestro.
De allí que en las empresas colombianas se encuentran frecuentemente actividades encaminadas a apoyar la educación y la cultura: mejoran la infraestructura de escuelas y colegios, entregan becas y ayudan los jóvenes a avanzar en sus estudios, patrocinan carnavales y festivales de música, promueven las artes y las tradiciones e invierten enormes sumas en el desarrollo de infraestructura para el estudio y la cultura, como museos, bibliotecas, centros de investigación, conservatorios y teatros…
Un ejemplo de este esfuerzo lo pueden disfrutar los bogotanos. El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo es un ejemplo de filantropía y responsabilidad social, pues fue financiado por uno de los conglomerados industriales más importantes de Colombia y puesto al servicio de la comunidad. Se trata de un hermoso edificio ubicado al norte de la ciudad, con capacidad para alojar diferentes actividades artísticas, como obras de teatro, exposiciones, conciertos y recitales.
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