
La verdadera y redonda historia del buñuelo colombiano
El buñuelo redondo de queso colombiano necesita ser freído con abundante aceite.
Un recorrido desde sus raíces del otro lado del mundo, pasando por la adaptación americana, hasta su triunfo como un plato navideño popular. ¿Cuáles son los trucos para prepararlo bien?
Por: Rainiero Patiño M.
Magia de abuelas o ciencia pura. Con precisión física y, como poseída, la bola de masa gira por su cuenta y deja a la vista la dorada superficie que hace dos segundos nadaba escondida bajo el aceite. Es el momento del éxtasis del cocinero, la celebración de un nuevo triunfo. Lo demás es trámite del tiempo. Con redondez casi perfecta, el buñuelo llega caliente a la mesa. Pero detrás de su preparación, que parece simple, hay siglos de evolución y largos caminos recorridos hasta convertirse en una de las comidas tradicionales de los días de festividades en el país. Esta es la historia redonda del buñuelo navideño colombiano.
Como en la mayoría de las expresiones culturales culinarias, las teorías sobre el origen del buñuelo son diversas y algunas difíciles de comprobar. Sin embargo, hay algunas referencias históricas que concuerdan para explicar su pasado y adaptación al contexto americano. Lo que está claro es que el buñuelo redondo y salado es casi exclusivo de Colombia y algunos países hermanos.
Documentos de la época imperial romana, por ejemplo, hacen referencia a un plato conocido como “globuli”, que tenía la receta básica del buñuelo: harina, huevos, levadura y miel, con un toque de azúcar sobre el plato listo. También son muy comentadas las notas de la receta de los buñuelos consignados en el libro De Agri Cultura de Catón el Viejo, quien murió en el año 149 antes de Cristo.
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