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Cultura

Cuando el 'guaro' se viste de gala: estos son los aguardientes más premium de Colombia

La decisión de la Corte Constitucional de tumbar la posibilidad de veto de los departamentos es un 'Big Bang' para los aguardientes en Colombia. El mercado, que se estima en 150 millones de botellas al año, podrá dinamizarse en el corto y mediano plazo. Para explorar su versión más innovadora, CAMBIO cuenta la historia de tres marcas de aguardiente que le apostaron a subirle el estatus al 'guaro'.

Por: Juan Francisco García

Mil Demonios: de la clandestinidad a Londres

En un delirio moral, la corona española prohibió su venta y producción en el gran puerto de Las Indias, en Cartagena. Y entonces tomar aguardiente pasó a ser un placer clandestino. Este hallazgo histórico inspiró la narrativa del aguardiente Mil Demonios, explican Daniel Osorio y Mauricio Gutiérrez, dos de los socios del primer aguardiente súper premium del país: el estanco clandestino en el que durante la Colonia gozaban por igual, entre aromas de caña y anís, el esclavo y la doncella, el fraile, el comerciante, los mulatos y los verdugos, la puta y el cobrador de impuestos. La gleba y la crema y nata.

Su sueño de sacar un aguardiente premium viene de años atrás, pero se terminó de fraguar cuando un guatemalteco, su mejor amigo, le pidió como regalo de matrimonio que le llevara el mejor aguardiente de estas tierras. “Al comprobar que solo había aguardientes convencionales, de tapa rosca y dosificador, me di cuenta de la oportunidad en el mercado para uno de primera categoría”, dice.

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