
Las semillas de la resistencia: el papel de las mujeres iraníes ignorado en los premios Oscar
'La semilla de lo sagrado'.
La película 'La semilla del fruto sagrado', dirigida por el iraní Mohammad Rasoulof, fue nominada al Oscar como mejor película internacional, pero la estatuilla finalmente la ganó la producción brasileña 'Aún estoy aquí'. Su director logró escapar a Berlín tras ser sentenciado a ocho años de prisión.
Por: Elena Chafyrtth
La vida de Mohammad Rasoulof merecería un Oscar si fuera llevada al cine. En 2017, su filme A man of integrity fue reconocido como el mejor de la sección Un Certain Regard en Cannes, y en 2020 ganó el Oso de Oro con There is no evil. Pero el reconocimiento internacional no lo protegió de la censura. Mientras sus películas conquistaban los festivales más prestigiosos, Mohammad Rasoulof enfrentaba la persecución y el encarcelamiento. Fue sometido a arresto domiciliario en 2021 y pasó siete meses en prisión en 2022.
Condenado a latigazos y a la confiscación inmediata de sus propiedades, el realizador fue sentenciado por el tribunal islámico por “colusión con la intención de cometer crímenes contra la seguridad del país”. Tenía 52 años cuando escapó del régimen, caminando días enteros con sus noches por caminos clandestinos en busca de la libertad, hasta radicarse en Berlín. En varias entrevistas ha confesado: “La libertad y la justicia han sido las prioridades de mi vida y, por consecuencia, centrales en mi cine. La lucha por mantenerlas es permanente, porque nunca dejarán de haber fuerzas poderosas que, por su propia supervivencia y por extender sus intereses y poder, intentarán definir, cuestionar y manipular estas ideas”.
La prisión, el hiyab y la revuelta
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