
La próxima parada: Suba, un nuevo capítulo del Museo Abierto de Bogotá
El próximo 31 de agosto, cuando Bogotá conmemore el Día Distrital del Arte Urbano, Suba tendrá listas 16 de las 19 obras que hacen parte del Museo Abierto de Bogotá, una iniciativa de Idartes y la Alcaldía Local que ya avanza en distintos puntos de la localidad. La intervención busca llevar el arte urbano al espacio público y convertir muros y territorios cotidianos en nuevos lugares de encuentro para quienes habitan esta zona de la ciudad.
Por: Redacción Cambio
Un museo suele tener salas, puertas y horarios. El Museo Abierto de Bogotá (MAB), en cambio, tiene calles, puentes, corredores, colegios y espacios cotidianos. Desde 2021, esta estrategia de Idartes ha llevado el arte urbano a distintos puntos de la ciudad, con la premisa de que las intervenciones no se diseñan únicamente desde la mirada del artista, sino a partir del diálogo con las comunidades que habitan los lugares.
‘Próxima parada: MAB Suba’ es el nombre que se le he dado a esta etapa, que representa otro momento de un proceso que, desde hace varios años, explora otras maneras de intervenir la ciudad, a partir de la relación entre el arte, las comunidades y el espacio público.
De la mano de Idartes y la Alcaldía Local de Suba, esta nueva parada del MAB contempla 19 estímulos para intervenciones artísticas en espacios públicos priorizados. La convocatoria contempló expresiones como arte urbano, grafiti, muralismo contemporáneo, esténcil, ilustración y gráfica monumental.
La primera fase contempla 16 intervenciones, que actualmente están en proceso de creación junto con las comunidades. Según explicó Catalina Rodríguez Ariza, gerente de Artes Plásticas y Visuales de Idartes en conversación con CAMBIO, estas se desarrollan en distintos puntos de la localidad, entre ellos el Puente de la Vida (antes Puente de La Virgen), la escalera hacia El Mirador, el Colegio Gustavo Morales y el sector de La Campiña.
A esta convocatoria se presentaron 67 agrupaciones con proyectos que no mostraban la imagen que iban a plasmar, sino propuestas de metodologías y herramientas para cocrear las obras con la comunidad. Uno de ellos fue César Castro, conocido como Alkid91, un grafitero, hijo de Suba. “Cuando vi la convocatoria no lo dudé por varias razones, la principal es que creo que he crecido a la par que se ha expandido la localidad. Toda mi vida ha sido aquí. Fue ese sentido de pertenencia y la idea de poder dejar algo para mi comunidad lo que más me movió”, explica.
La entrega de estas primeras 16 obras está prevista para el 31 de agosto, una fecha que no es casual, pues ese día Bogotá conmemora el Día del Arte Urbano en honor a la memoria de Diego Felipe Becerra Lizarazo, establecido como un espacio para el encuentro y el diálogo ciudadano alrededor del grafiti y las expresiones de arte urbano.
Las tres intervenciones restantes harán parte de la segunda fase y completarán, posteriormente, las 19 previstas en esta etapa del Museo Abierto de Bogotá. “Para estas últimas haremos lo que hemos llamado ‘una maratón’, experiencia que tuvimos, por ejemplo, en el corredor de la calle 26”, explica Rodríguez Ariza.

Un proceso que sigue creciendo
El MAB comenzó interviniendo zonas bajo puente y poco a poco se fue extendiendo a corredores como las carreras Séptima, Décima y Trece, la Avenida Caracas y las calles 26 y 80. Las cifras y los logros se extienden en muchos sentidos. Entre 2021 y 2023 el proyecto llegó a 14 zonas bajo puente y vinculó a más de mil artistas. Pero, su impacto no se ha limitado a la transformación visual de estos lugares, también ha dejado resultados en materia de seguridad. De acuerdo con un estudio hecho por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia en 2022, en 11 de estos espacios hubo una reducción del 41 por ciento de denuncias por hurtos, homicidios y delitos sexuales.
Para Rodríguez Ariza, el resultado más importante no se mide solo en metros cuadrados intervenidos. “El gran logro es haber materializado una forma de trabajo en la que instituciones, ciudadanía y sociedad civil podemos trabajar conjuntamente, cada uno desde su especialidad, para lograr transformaciones reales”, afirma. Y agregó que esta es la razón por la que se llama Museo Abierto, por esa apertura a la multiplicidad de voces y miradas.

La comunidad también pinta
La cocreación es uno de los elementos que diferencia al MAB de una intervención convencional. Antes de que aparezca la obra, el mural, hay conversaciones, laboratorios y encuentros. Los habitantes pueden aportar sus conocimientos, sus recuerdos y su manera de leer el territorio.
“Es una participación activa y propositiva”, explica Rodríguez. La idea, dice, es reconocer que los conocimientos y las experiencias de quienes viven o habitan en los territorios, bien sea porque trabajan o estudian, son tan válidos como los de los artistas.
Por esto, a la hora de elegir a los artistas no se evalúa un proyecto como tal, sino la propuesta de metodologías y formas de vincular a la comunidad, de construir juntos una obra que los represente. Esta es una metodología que Idartes utiliza desde 2017, luego de recoger lecciones aprendidas de diferentes experiencias.
“Que le exijan a uno trabajar con la comunidad fue otra cosa que me hizo participar”, afirma Castro. La cocreación lo ha llevado a trabajar con niñas y niños entre los 11 y 12 años. El lugar que va a intervenir es uno de los costados del Puente de la Vida, renombrado así para resignificarlo, puesto que allí han ocurrido varios suicidios.
“El trabajo en este punto más allá de lo que quede es este encuentro con los niños. Mi proyecto involucra el cuidado de la salud mental y lo relacionamos con el agua y la cultura muisca, porque Suba es una de las localidades con más agua en sus humedales, quebradas y ríos. Entonces, utilizamos figuras como el Mohan y la necesidad de cuidarnos, de cuidar el territorio y de que las emociones como el agua fluyan y no se queden estancadas porque se dañan”, explica el artista.
El MAB necesita espectadores
La llegada del MAB a Suba no termina cuando los artistas entreguen las obras. En realidad, ahí comienza otra parte del proceso, y es que las comunidades las recorran, las miren, las interpreten y las hagan parte de su vida cotidiana. Una etapa que se conoce como los recorridos de apropiación.
El llamado no debería ser simplemente a “visitar los murales”, sino a caminar los espacios intervenidos, conocer las historias detrás de las obras, conversar con sus creadores y reconocer que el espacio público también puede ser un lugar para encontrarse.
Como dice Rodríguez, uno de los aprendizajes más importantes del proceso ha sido que, cuando las personas sienten que alguien está pendiente de un lugar, cambia también su relación con él. La próxima parada del Museo Abierto de Bogotá es Suba. Pero la verdadera apuesta es que, una vez terminadas las obras, sean sus habitantes quienes mantengan abierto el museo.
Conozca toda la informació sobre el MAB en Suba a través de: https://idartesencasa.gov.co/artes-plasticas-y-visuales/museo-abierto-de-bogota/suba
Contenido elaborado con el apoyo de Idartes.
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