ME DECLARO EN DESOBEDIENCIA

Esta semana me propuse volverme crítico desde ya del gobierno imaginario del presidente therian, y anticipar de una vez lo que se nos viene: el set tapizado de botellas de ron Defensor desde el que transmitirá sus alocuciones presidenciales; el himno nacional, cantado por él mismo, con que las va a anteceder; la pinta de foulard de seda, pantalón entubado y sombrero panameño que estrenará cada semana: ¡sus primeros nombramientos, todos de extrema coherencia, para gobernar con los nunca, aquellos que jamás han detentado el poder!
Esta semana anunció como ministro del Interior al excongresista Rodrigo Lara, hermano del exalcalde Rodrigo Lara e hijo del inmolado Rodrigo Lara: un mártir admirable, si bien no especialmente hábil para encontrar nombres para sus hijos. La ministra de Transporte será Elsita Noguera, la exalcaldesa, exministra y exfórmula de Vargas Lleras. El de Hacienda, Miguel Gómez, nieto del expresidente Laureano Gómez, hijo del exsenador Enrique, sobrino de Álvaro Gómez, y él mismo exembajador, exsenador y exvicecontralor. He ahí, pues, los nunca: los que nunca han estado desempleados.
Criticar el gobierno imaginario de Abelardo me permitiría, además, descansar de las locuras de Berto, que esta semana se enfundó en un blazer color azul pitufo y visitó al pontífice de Roma: ¡su santidad, el representante de Dios en la Tierra, reunido con el papa León! Llevó a su amiga de Panamá: es el único presidente de la historia que visita al papa con la amante. Pero tuvo la consideración de no leer en voz alta al santo padre el trino de denuncia que publicó al aterrizar en Italia: en un mismo párrafo se quejó de que Giorgia Meloni no lo recibió en el aeropuerto, habló de Jesús, de los schifos, de la ópera Nabucco de Verdi, de Gaza, de Bolívar, del covid y de la torre de Babel, todo a la vez, mientras se llamaba a sí mismo Garibaldino.
Pero debo decir que, a pesar de mi propósito de referirme únicamente a los primeros colmillos del Tigre, fracasé. Porque el candidato más demócrata del mundo, el celebrado k-poper Iván Cépeda, decidió declararse en estado de desobediencia civil, luego de haber reconocido la derrota: “¿No gané? ¡Pues desobedezco!”, leyó en un papelito: “¡Joróbense!”, concluyó, de forma paradójica.
La semana no pintaba fácil para el nuevo gobierno. Karol G había enviado una carta al presidente electo en la que le pedía gobernar para todos. Se trató de un dardo innecesario. Si quería mostrar reservas ante su colega cantante, a la Bichota le bastaba con dedicarle la canción ¿Qué hubiera sido si antes te hubiera conocido?: no lo reconocerías, Karol. Hasta hace poco, este hombre milagro era ateo; quemaba gatos; defendía narcos; ¡era calvo!
El Bichoto respondió a Karol G que será el presidente de todos los colombianos y la invitó a formar parte de la manada, que era una forma de pedirle que grabaran un disco de duetos, para celos de Vicky Dávila.
¿De cuál manada? ¿La de los músicos que lo apoyan? ¿Qué músicos apoyan al Tigre, además de DJ Duque y la Tigresa de Oriente, futura ministra de Defensa? ¿Los Tigres del Norte?
Y, sin embargo, no le falta razón a la diva de divas al invocar unidad. Bien podrían Berto y Abelardo fijarse ya no en lo que los diferencia, sino en lo que los une: uno perfila judicialmente periodistas y el otro pide a los directores de medios la cabeza de los redactores que osan criticarlo. Abelardo e Iván: ¡únanse! ¡Ustedes juntos llegarían más lejos!
Pero en el justo momento en que la idea de que Abelardo utilizara los nombramientos de su gabinete para unir al país, como pedía Karol, Iván solicitó al presidente electo aclarar si es detective de una agencia gringa, le exigió renunciar a la ciudadanía americana y le pidió comprometerse a no extraditar a Berto, so pena de entrar en desobediencia civil y no reconocer su gobierno.
Lo primero que llama la atención es la acusación de que Abelardo sea agente americano: ¿lo es? ¿De cuál agencia? ¿De la Dea? ¿La Deabelardo, acaso? ¿Estamos ante el agente 007 versión Caribe, con licencia para matar gatos?
A algunos sorprendió, además, que Cepeda, ese moderado demócrata ejemplar, no midiera con el mismo rasero la ciudadanía italiana de Berto. Pero la política tiene sus momentos, sus tiempos; y aquella vez lo dejó pasar porque él no es un schifo, que es como el Garibaldino llama a todos sus contradictores.
Ahora bien: ¿qué significa, exactamente, que Iván Cepeda se declare en desobediencia civil? ¿Dejará de asistir a las reuniones periódicas con las k-popers? ¿Se vestirá, en adelante, con camisas que tengan cuello?
Lo insólito del episodio, por lo demás, no consiste en confirmar el carácter titubeante de nuestro nuevo Gandhi, sometido al vaivén de aceptar o no las reglas de juego según los encuentros que sostenga con Berto, sino que, ya puesto en esas, habría podido añadir condiciones verdaderamente importantes para aceptar el veredicto de la democracia: no reconocer el triunfo de Abelardo hasta que el presidente electo se ponga medias, por ejemplo. Incluso ampliar el espectro y declararse en resistencia civil hasta que el mismo Berto deje de vestirse con el blazer color azul rey; hasta que cese el uso de la piña como ingrediente en alimentos de sal: en perros calientes, en pizzas. Desobediencia civil hasta que la gente deje de ver videos en los aviones sin ponerse audífonos; se deje de utilizar el verbo “aperturar” y Javier Hernández no vuelva a gritar ¡”Cómo le pegastes de mal, mi negro!”, en las alocuciones.
Pero comedido, como es, Iván se puso caprichoso únicamente con el mandato de Abelardo, al que, como Berto con Nicolás en su momento, no piensa reconocer.
Qué país. Lo mejor es que Karol G tome posesión de la presidencia y aperture un gobierno de unidad con ministerios para los nadies de Petro y los nunca de Abelardo. O que al menos le dedique una canción a Cepeda para que atraviese el momento. Puede ser Tusa. Podría cantarla con los Tigres del Norte. O los mariachis de la plaza Garibaldi. Siempre y cuando los dirija el garibaldino.
BOLETAS PARA LA FUNCIÓN DE DESPEDIDA - EL FIN DE "EL PETROVERSO"
BOGOTÁ
Sábado 1 de agosto (5:00 p.m.) - Auditorio Orígenes de la Universidad EAN
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