
Ahora que la política exterior colombiana está recobrando la sensatez y se reanudan las relaciones con Venezuela, se empiezan a conocer los pormenores de un escándalo que no deja bien parado ni a Iván Duque ni al gobierno interino de Juan Guaidó.
Me refiero al saqueo que sufrió Monómeros, la empresa venezolana que opera en Barranquilla y que suministra el 37 por ciento de los fertilizantes que se utilizan en el campo colombiano.
Luego de que se rompieron las relaciones con Maduro en 2019 y se impuso el cerco diplomático, Duque se la expropió a Maduro y se la entregó al gobierno interino de Juan Guaidó. De inmediato se nombró una nueva junta y se puso de presidenta a Carmen Elisa Hernández, una persona muy cercana a Leopoldo López, el líder del partido opositor de Voluntad Popular y jefe en la sombra de Guaidó.
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