
Los resultados de la primera vuelta presidencial más que una sorpresa –pues las últimas encuestas planteaban ese escenario–, fueron una cachetada y un castigo al establecimiento y a las maquinarias. Un claro mensaje de los ciudadanos cansados de la misma forma de hacer política.
Aunque Gustavo Petro ganó con una amplia ventaja sobre sus contendores, el resultado no fue el esperado por el Pacto Histórico que buscaba superar el 50 por ciento de los votos y no tener que medirse en una segunda vuelta. Ahora el panorama es complicado, subestimar a Rodolfo Hernández les está pasando factura.
El ambiente, después de conocer cómo quedó la votación, no fue de celebración y el discurso de Petro estuvo enfocado en lanzarle dardos al ingeniero: “El hambre no se combate con frases de TikToks”, seguramente no, pero los votos de Hernández sí tienen mucho que ver con una estrategia digital agresiva, sobre todo en esa red social que casi todos los candidatos ignoraron al principio de la campaña.
El exalcalde no solo se dio el lujo de no aparecer en la plaza pública y de faltar a los debates más importantes, sino que también habló de su triunfo desde la cocina de su finca en Piedecuesta. De nada sirvieron las críticas a su populismo, ni recalcar la incoherencia de tener como bandera acabar con la corrupción mientras está a la espera de un juicio por ese motivo, tampoco mostrar su agresividad, machismo, misoginia y xenofobia, mucho menos su desconocimiento del país, paradójicamente ganó en Vichada, departamento que hasta hace unos meses decía no conocer.
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