
A un personaje se le ocurre hablar de plebiscitos para avalar diálogos de paz, y otro dice que para financiarse, seguirá secuestrando. Bonita forma de concitar unidad y ambiente de reconciliación.
Las crisis por las que atraviesan las mesas de diálogos de paz, tanto con el ELN como con el EMC, reflejan también lo que se vive en algunos territorios. Hay gran tensión entre la población, los líderes locales, las administraciones, las empresas, en fin, todo el mundo. La gente se pregunta si habrá viabilidad en estas negociaciones; si se llegará a una concreción que se vea pronto en el campo, que dé un respiro, que cesen los reclutamientos, las extorsiones, las multas, las movilizaciones, los permisos, los confinamientos, los castigos, las “charlas” de inducción, el temor a expresarse, a diferir, a pensar, en fin...
En medio de esta locura, la gente se las arregla para sacar una sonrisa y animarse con pequeñas acciones de esperanza. De tanto zarandear el palo por los lados de la Amazonia, finalmente empieza a verse gente haciendo Catastro, otros con equipos de topografía, levantamientos veredales y prediales; suenan convenios y acuerdos con organizaciones sociales para sacar adelante modelos económicos de uso del bosque. En el DNP se mueven fervorosamente, dándoles impulso a las finanzas para el clima; y desde la Andi vuelven a mostrar compromisos con la sostenibilidad, el agua y el clima.
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