
En respuesta a las críticas y escándalos de su administración, el presidente Petro ha adoptado una retórica conflictiva y cargada de sesgos. Nada bueno podrá resultar de ese relato presidencial.
Estoy convencido de que Gustavo Petro Urrego, presidente de Colombia, desconoce que ni la legislación laboral francesa ni otras europeas contemplan muchas de las cuestionadas medidas que su propuesta de reforma laboral pretendía imponer en Colombia. ¿Si estuviera al tanto de ello, los tildaría también de esclavistas? Me refiero a este calificativo absurdo que el presidente ha asignado a quienes critican su reforma laboral, simplemente por no estar de acuerdo con varios aspectos de esta.
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