
Cuando un miembro de junta directiva confunde su rol y se entromete en el día a día de la gerencia, distrae, socava la confianza y puede causar daños duraderos en cualquier empresa.
Warren Buffet, uno de los inversionistas más legendarios de nuestro tiempo, describió de manera elocuente la función más importante de una junta directiva. En resumen, subrayó que el papel principal de una junta es asegurarse de que cuentan con el gerente general adecuado. Si el gerente es el correcto, según Buffet, el 90 por ciento del trabajo está hecho. Sin embargo, en la realidad empresarial, a menudo encontramos una práctica que desafía esta sabiduría: la coadministración.
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