
Se ha consumido en todas las clases sociales y en todas las regiones de nuestro país, sin embargo, desde hace años los científicos han empezado a encontrar que esta sustancia es una de las principales causas de problemas familiares, sociales y de salud física y mental, pudiéndose determinar que una de las principales estrategias para prevenir el daño que genera, es la de prevenir su consumo en los menores de edad.
Los jóvenes que consumen alcohol antes de la mayoría de edad tienden a tener el doble de probabilidad de desarrollar problemas con él en la adultez y aquellos que se embriagan a edades tempranas, generan daños serios en ciertas zonas del cerebro que se encargan de la memoria, motivo por el cual las habilidades intelectuales, el rendimiento en la escuela, las buenas notas escolares y en general, prepararse en la vida, se ve seriamente impactado.
Los jóvenes que consumen alcohol en la adolescencia tienen más probabilidad de usar otro tipo de sustancias con el paso de los años, pues en general, los jóvenes que no beben tienden a cuidar más su salud y arriesgarse menos; por otro lado, los datos nos muestran que los jóvenes que no consumen alcohol tienden a meterse en menos problemas relacionados con la violencia, las peleas callejeras, el embarazo prematuro y los accidentes de tráfico.
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