
La soberbia en el líder podría intimidarte y su tendencia a exaltarse a sí mismo atribuyéndose méritos y cualidades mayores que las que tienen, podría realmente fastidiarte. Viven llenos de fantasías grandiosas acerca del dinero, el éxito, la fama y la belleza, esperando ser admirados al suponerse “especiales” y pensando solo en ellos mismos y en lo magníficos que son.
En la soberbia se considera que las normas son inaplicables a su realidad particular y que son merecedores de todas las indulgencias y el perdón de los demás cada vez que se aprovechan o pasan por encima de alguien. No soportan la autoridad y parecería que poseen una atención flotante a la espera de detectar posibles descalificaciones o situaciones en las que alguien pueda ponerse un poco encima de ellos. Si les preguntan algo, es porque está en duda su valía personal. Si les piden un informe es porque no confían en su palabra. Si no se dan cuenta de su presencia y no los saludan de forma especial, los están atacando. Si les hacen un reclamo, es porque el otro es un atrevido.
La vanidad, la presunción y la arrogancia son las características de la soberbia, intentando vanagloriarse buscando admiración, cuidando la fachada construida para esconder los aspectos menos favorables. En la soberbia existe una extrema vulnerabilidad a la crítica, ocultando estos sentimientos para no mostrar debilidad. En la soberbia nos puede costar estar en contacto con nosotros mismos y con nuestro mundo emocional.
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