
¿A quién se le ocurriría recomendar que conduzcamos a 210 km por hora, porque produce menos muertos que manejar a 220 km por hora?
Parece que a la industria que está detrás de los vapeadores sí se le ocurren dichas ideas.
Por suerte, muchos adultos están empezando a reaccionar mucho más rápido que con la historia del cigarrillo que nos costó millones de muertes. Hoy no es fácil dejarse engañar con trucos del marketing ni con evidencias simples. La mayoría de los vapeadores generan efectos cancerígenos reconocidos, y no se trata simplemente de un incremento de tos, garganta seca, pecho cerrado, mayor secreción de mucosa y toxicidad respiratoria: se trata de altos contenidos de nicotina que generan adicciones serias y problemas cardiovasculares.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios
















