
Mientras Trump desata una guerra comercial global, Colombia podría estar frente a una oportunidad única o a un abismo si no actúa con inteligencia y prudencia. El reto es enorme y el margen de error, peligrosamente estrecho.
Por: Luis Alberto Arango
En una decisión que ha sacudido el tablero del comercio global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la imposición de altos aranceles a 185 países de todos los continentes. Aunque Colombia no ha sido blanco directo de las medidas más severas, sí se le aplicaría un arancel base del 10 por ciento.
La justificación de Trump es “traer de vuelta la industria” al territorio estadounidense, es decir, obligar a las empresas a dejar de producir en el extranjero para fabricar dentro de su mercado. No es una idea nueva, pero sí lo es la forma en que la impone: precipitada, unilateral y autoritaria. El resultado ha sido inmediato: caídas en las bolsas de valores, incertidumbre global y desconcierto sobre cómo jugar esta nueva partida en un campo de reglas cambiantes.
Sin embargo, en medio del caos, Colombia tiene una ventana de oportunidad.
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