En Colombia abundan los abogados que dicen tener todas las respuestas. Pero hay uno que, según los expedientes judiciales, decidió empezar por algo más práctico: preparar también las preguntas. El nombre es conocido. Abelardo de la Espriella. Penalista mediático, polemista habitual y ahora aspirante presidencial que suele presentarse como defensor implacable de la justicia.
Pero en los archivos de la rama judicial y de la Fiscalía aparece un episodio menos citado de su carrera profesional. Un expediente disciplinario que, leído con cuidado, describe la historia de un proceso en el que la justicia llegó a concluir que el abogado pudo haber intervenido de manera indebida en la manipulación del testimonio de una testigo clave dentro de una investigación por homicidio.
La sanción se produjo el 23 de noviembre de 2010. Ese día, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca resolvió suspender por tres meses del ejercicio profesional a Abelardo de la Espriella y a su socio Daniel Alejandro Peñarredonda. La decisión se basó en la presunta comisión de una falta disciplinaria contra la recta y leal realización de la justicia prevista en el artículo 33 numeral 11 del Código Disciplinario del Abogado.
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