
Un grupo de ciudadanos preocupados por la situación que vive el país hemos preparado el siguiente pronunciamiento del “centro político”, que dice así:
Llamado a la prudencia
La transición entre un gobierno que finaliza su mandato y el que debe sustituirlo, es un procedimiento normal en cualquier democracia. Las glosas del presidente Gustavo Petro a los resultados de los comicios carecen de fundamento y hacen daño a las instituciones. El presidente Abelardo de la Espriella, a su vez, debe actuar con serenidad; la campaña ya terminó. Su tarea actual es prepararse para asumir las responsabilidades de gobernar. El proceso de empalme debe continuar bajo la supervisión de la Procuraduría. Uno y otro deben moderar el lenguaje. Las palabras agresivas pueden causar derramamientos de sangre.
Comicios presidenciales: un resultado ejemplar
Los comicios del 21 de junio fueron admirables. Una proporción mayor que la habitual de los ciudadanos habilitados para votar acudieron a las urnas, demostración inequívoca de que asignan un valor elevado a la escogencia de nuestros gobernantes. Con su proverbial celeridad y transparencia, la Registraduría divulgó los datos del preconteo, los cuales fueron confirmados en las operaciones de escrutinio. Los observadores internacionales, la prensa, instituciones y gobiernos extranjeros y la opinión pública nacional han destacado la pulcritud de los resultados.
El concepto de desobediencia civil
La desobediencia civil es una actuación pública, concertada, pacífica y justificada en valores morales, que como siempre son debatibles, para producir un cambio político o social. En cualquier caso, esa conducta es ilegal; consiste en desconocer la autoridad de quien la ejerce de acuerdo con las reglas existentes. Y como toda conducta contraria a derecho, genera sanciones contra los infractores.
Llamamiento a la desobediencia civil
El senador Iván Cepeda ha formulado precisas exigencias al presidente electo que este debería cumplir antes de su posesión; de lo contrario, convocará a la resistencia civil. Ella implicaría negarse a cumplir órdenes que el presidente emita. Si esa convocatoria llegare a recibir respaldo en un sector de la ciudadanía —y probablemente el rechazo de otro equivalente— los daños eventualmente resultantes los padeceríamos todos, cualquiera que fueren nuestras preferencias políticas.
El marco jurídico de la oposición
La desobediencia civil se justifica en casos graves de injusticia que el sistema político rehúsa corregir. Ese no es el caso de Colombia que es un Estado de derecho. La propia Constitución contiene el ‘Estatuto de la Oposición’, que concede a los candidatos derrotados en la contienda presidencial curules en el Senado y la Cámara, y un conjunto de herramientas para hacer eficaz esa tarea. Entre ellas acceder a la documentación oficial y ejercer el derecho de réplica en los medios de comunicación del Estado.
Los congresistas pueden presentar mociones de censura a los ministros; cumplidos ciertos requisitos, pueden procurar la destitución del presidente por el Senado. Los ciudadanos, a su vez, gozan del derecho a la protesta social y a confrontar las decisiones del gobierno ante los jueces. Incluso más: pueden pedir al Consejo de Estado la anulación de la elección del presidente, incluso si ya se ha posesionado.
A pesar de las agudas confrontaciones con el presidente Petro, la oposición a su Gobierno pudo ejercerse bajo el imperio de las instituciones. Esa es la conducta que debe mantenerse ahora que el Pacto Histórico se convierte en oposición.
Preservación del interés nacional en el ejercicio de la Presidencia
El Escudo de las Américas es una “coalición de naciones que trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y carteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva”.
Estos enunciados derivan del documento ‘Nacional Security Estrategy’, publicado en noviembre pasado. Allí se estipula que los Estados Unidos harán presencia militar en los países de la región “para derrotar carteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de armas letales”. En aplicación de esta doctrina se invadió a Venezuela para apresar al presidente Maduro y establecer el control absoluto del país. Esa intervención armada será tambien posible para “establecer o expandir el acceso a locaciones estratégicas”, que no se identifican pero que podrían estar ubicadas en Colombia.
La participación del presidente De la Espriella en el Escudo de las Américas puede ser útil en el contexto de los múltiples intereses compartidos. Sin embargo, la doble nacionalidad que ostenta puede colocarlo en un complejo conflicto de lealtades. A pesar de los muchos valores y políticas comunes, ambos países deben velar por los suyos. La defensa de la soberanía demanda independencia absoluta. Consideramos conveniente que el presidente electo renuncie a ese privilegio.
Gobernar para todos. La paz valor supremo
El país anhela que el presidente electo sea símbolo de la unidad nacional, incluso antes de asumir sus funciones. Ya no se trata de combatir sino de congregar. Igualmente, pedimos al presidente en ejercio adoptar solo las determinaciones que sean estrictamente necesarias para finalizar su mandato.
En su expresión más elemental e importante, la paz social no es producto de negociación alguna; la paz de todos proviene del comportamiento pacífico de cada uno. Los líderes políticos, no importa cuán hondos sean sus antagonismos, tienen el deber moral de dar ejemplo. El espectro de la violencia no ha desaparecido.
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