Ir al contenido principal
Juan Camilo Restrepo
Puntos de vista

¿Por qué la reacción tibia de los mercados?

Causó sorpresa que la reacción de los mercados ante la presentación del programa económico y fiscal de la administración ADLE fue tibia, por no decir negativa.

En efecto, un día después de que el ministro de Hacienda presentara ante la Asociación Bancaria los rasgos generales de la política fiscal del nuevo Gobierno (ver ‘El camino obligado’ del ministro Gómez Martínez en la asamblea bancaria del pasado 28 de agosto), la reacción fue negativa. Los mercados recibieron con sumo pesimismo la noticia de que, de no hacer nada, el déficit fiscal podría ascender a 9.4 por ciento del PIB para 2027.
La cotización del peso cayó 2.1 por ciento y el rendimiento de los bonos colombianos a 10 años se incrementó en 30 puntos.

El llamado ‘presupuesto de la verdad’ confiesa un desfase negativo entre ingresos y gastos para 2027 de 60 billones de pesos. Obviamente, un desfase de esta magnitud hace inviable el presupuesto del año entrante, a no ser que se corrija ese gigantesco desfinanciamiento.

El Gobierno ha dicho que no corregirá tal desequilibrio mediante impuestos, sino que lo hará con un profundo programa de ajuste cuyo núcleo central es una cirugía profunda a la institucionalidad del gasto público en Colombia.
Dentro de las medidas inmediatas que se han anunciado figuran: i) una reducción de 21.9 billones de pesos en lo que queda de la ejecución presupuestal de la vigencia 2026; ii) para el año 2027 se anuncia un programa profundo de ajuste del 2.2 por ciento del PIB que son aproximadamente 40.2 billones, programa que estará incluido en la que se ha denominado ley de ‘rescate fiscal’.

Es decir: entre lo que queda de la vigencia del 2026 y el 2027 habría que hacer —según el programa gubernamental—  ajustes por cerca de 61 billones; suma gigantesca que hasta ahora se ha anunciado pero cuyos contenidos concretos no se conocen todavía.

La reacción negativa de los mercados obedece a dos razones: primera, a que el presupuesto llamado ‘de la verdad’ puso al descubierto una gigantesca operación de maquillaje en las cuentas fiscales que había instrumentalizado el Gobierno Petro. Se habían dejado de contabilizar gran cantidad de obligaciones; se habían metido debajo del tapete maliciosamente sumas inmensas para servir la deuda pública, para atender las obligaciones del Fondo de Estabilización de Combustibles, para pagar subsidios ya causados y debidos a los usuarios de energía; y para atender los vencimientos de la deuda contraída atropelladamente por la administración Petro, así como obligaciones impagadas en el campo de la salud y la educación, entre otras. 
Es decir, el Gobierno Petro se despidió con un proyecto de presupuesto mentiroso que fue devuelto por el Congreso al Ministerio de Hacienda para que lo revisara, y éste a su turno lo sustituyó por el llamado ‘presupuesto de la verdad’ en el que sacó de la penumbra fiscal las obligaciones ciertas y exigibles que el ministro Ávila no había contabilizado. 

Esta fue la primera razón por la cual los mercados mostraron su estupor ante las cifras fiscales de Colombia, al descubrir que se manejaron con la mayor opacidad en el Gobierno anterior hasta el punto de que el nuevo Gobierno debió revisarlas en el nuevo presupuesto que —como hemos anotado— al elevar su programa de gastos arroja un bache por financiar de cerca de 60 billones de pesos.

La segunda razón de la reacción tibia de los mercados es la de que (a pesar de la buena intención del nuevo Gobierno) no queda claro por el momento cuál será el detalle de los ajustes anunciados que, repetimos, ascienden a recortes de 21.9 billones de pesos en 2026 y de 40.4 billones en 2027.
No se ha precisado aún dónde y cuándo se harán efectivos los recortes en el presupuesto en marcha de 2026, y el gran programa de la ley de rescate económico por 2.2 por ciento del PIB en 2027 tampoco se han revelado todavía en sus detalles. La misma ley no ha sido radicada en el Congreso.
Entonces, los mercados se hacen una pregunta obvia: ¿qué certeza existe de que el Congreso va a aprobarle al Gobierno de ADLE una ley aún ignota que se supone reestructurará a la baja todo el aparataje del gasto público en Colombia?

Mientras más pronto el Gobierno protocolice los recortes de gasto anunciados para el 2026 y revele los detalles de las medidas que contendrá la denominada ‘ley de rescate fiscal’, desaparecerá la reacción tibia de los mercados, dándole el aval a la política económica y fiscal del nuevo Gobierno. Mientras tanto subsistirá el velo de pesimismo con el que ha sido recibida.
 

Finalización del artículo
4 min de lectura·0% leído

Lea los comentarios

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales