Las alarmas por los asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos se han silenciado en Colombia en los últimos meses, pese a que esta cifra sigue en aumento, alcanzando récords históricos. Irónico. Una sola razón explica esto y es que los que se dedicaban a hacer resonar esos mensajes, ahora están en el gobierno y hoy son los responsables de hacer algo para contener esta lamentable situación.
Así como se oye. La incapacidad para detener esos asesinatos fue una de las principales críticas del entonces senador Gustavo Petro contra el expresidente Iván Duque. Peor aún, fue una de sus plataformas de campaña para el gobierno del cambio. Pero desde que es el presidente Petro se posesionó el 8 de agosto de 2022, este preocupante problema se ha recrudecido. De mal en peor.
Solo 12 días después de la entrada de esta administración, ocurrió uno de los asesinatos más icónicos, en Puerto Wilches, que acabó con la vida del líder social Carlos Eduardo Rincón Silva. Fue crónica de una muerte anunciada.
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