
Prescindir de quien se destaca: el Síndrome de Procusto
El siquiatra José Posada explica, para CAMBIO, en qué consiste el Síndrome de Procusto, ese que padecen quienes son incapaces de reconocer como válidas las ideas de los demás y temen ser superados en su desempeño.
Por: José Posada
En la mitología griega, Procusto era dueño de una posada que cuando alojaba un viajero, entraba a su habitación por la noche y ataba sus extremidades a la cama. Entonces había dos posibilidades. Si el caminante era más grande que la cama, Procusto cortaba las extremidades que sobresalían para que encajara exactamente. Si por el contrario era más pequeño, lo estiraba hasta lograr que se adaptara a la medida de su cama.
Si bien es interesante saber que aunque el síndrome de Procusto no esté presente en ningún manual de diagnóstico psiquiátrico, recoge de buena manera aquello que los psicólogos sociales conocen como “la conducta de los codazos”. Es decir, deshacerse de los más brillantes de forma hostil, boicoteando al más preparado.
Básicamente, Procusto se ha convertido en sinónimo de intolerancia a la diferencia. Así que cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que siente o piensa, busca que todos se acuesten en la cama de Procusto.
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