
Migración y democracia: de la defensa de la dignidad a la defensa de los derechos
Para la politóloga y doctora en Ciencia Política y Relaciones Internacionales Sandra Borda, defender a los colombianos en el exterior debe ser la prioridad que tiene el Estado por encima de cualquier dilema de carácter político y la polarización.
Por: Sandra Borda
Las tensiones desarrolladas entre Colombia y Estados Unidos la semana pasada y a raíz de la decisión del presidente Petro de retornar dos aviones con ciudadanos colombianos que el gobierno de Estados Unidos decidió deportar en condiciones, desde cualquier punto de vista, violatorias de los derechos de esas personas, ha puesto sobre la mesa dilemas humanitarios y de política exterior difíciles de resolver. Si bien el presidente es amigo en su retórica de resolver estas disyuntivas siempre a punta de absolutos, la realidad para Colombia es muchísimo más compleja que la simple construcción de un mantra o eslogan.
Empecemos por dejar en claro algo. Hay un sitio en donde nos encontramos prácticamente todos los colombianos –con excepciones, claro– y es en la preocupación y la indignación que nos genera la forma en la que están siendo deportados nuestros connacionales. Una parte de la izquierda ha tratado de convertir a los críticos de la decisión de Petro en una sarta de arrodillados al imperialismo yankee que prefieren estar de acuerdo con Trump, a defender los derechos de sus compatriotas. Falso dilema. León Valencia nos ponía en su cuenta de X a escoger entre la política migratoria de Trump y la reacción de Petro. La construcción de esos falsos dilemas, antes muy típicos de la derecha de este país, se ha vuelto la herramienta retórica más usada por los defensores de oficio del Gobierno y es preciso volver a decir que plantear la discusión en esos términos solo sirve para estigmatizar la crítica. Yo, personalmente, no acepto adelantar la conversación de esa forma.
Hay un sitio en donde nos encontramos prácticamente todos los colombianos –con excepciones, claro– y es en la preocupación y la indignación que nos genera la forma en la que están siendo deportados nuestros connacionales
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