
El chat de Benedetti: mermelada, traición y consulta frustrada
El ministro del Interior, Armando Benedetti, llegó a este gobierno con una intención clara: sacar adelante las reformas con sus viejas estrategias de político tradicional, las mismas que no le sirvieron en la votación de la consulta popular. Esta es la historia de los acuerdos, traiciones y posibles venganzas tras el hundimiento de esta apuesta que el Ejecutivo veía como una victoria sobrada.
Por: Claudia Quintero
Bajo el colorido vitral que corona el techo de la plenaria del Senado, y en medio del calor impuesto por un salón repleto de políticos que compartían el mismo espacio y las mismas tensiones, los congresistas del Pacto Histórico se reunían con los ministros del interior, Armando Benedetti, y de Trabajo, Antonio Sanguino. Eran las 12:08 p.m. del miércoles 14 de mayo, día en que el Gobierno esperaba anunciar la victoria de su consulta popular y adelantar la campaña del 2026.
En medio de la tensión, los congresistas y funcionarios sostenían conversaciones internas, planeaban estrategias y hacían cuentas para que la consulta se votara antes que la apelación. Lograrlo supondría un camino más sencillo, y el gobierno, de la mano de Benedetti, alcanzaría una de sus grandes victorias. Por entonces, las risas aún le ganaban a los gestos de preocupación.
En el costado derecho del recinto estaba la oposición: organizada, sólida, formal y madrugadora. A toda costa, sus integrantes le impedían al Gobierno “utilizar recursos de la nación” para comenzar anticipadamente las elecciones, como dijo la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático.
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