
Es usual que los políticos digan que es ahora o nunca. La mayoría de las veces es solo una frase de cajón para tratar de convencernos de que si no votamos por ellos viene una debacle ineludible. Sin embargo, el comportamiento demográfico y la educación de los jóvenes son dos de los pocos procesos sociales en que los que el “ahora o nunca” es totalmente válido. Los bebés que dejaron de nacer hoy ya no podrán nacer mañana. Los niños que no reciben educación inicial hoy o que no ingresan al colegio cuando corresponde o que no acceden a la educación superior, arrastrarán un déficit educacional que los acompañará el resto de sus vidas.
Según el más reciente informe de estadísticas vitales del Dane, Colombia tiene ya el “comportamiento demográfico de un país desarrollado”. Es decir que el número de niños que nacen, y por lo tanto los futuros jóvenes, es cada día menor. Buena parte del país se encuentra ya por debajo de la tasa de fertilidad de reemplazo de la población. Este año se observa una caída particularmente aguda. En 2023 se alcanzó el número de nacimientos más bajo en décadas, 297,756 niños en el periodo enero-julio. Esto representa una reducción del 13,7 por ciento frente a lo observado en igual periodo en 2020.
En 1982 la población entre 15 y 24 años representaba el 22,5 por ciento del total de los habitantes de Colombia. Cuarenta años después es el 16,2 por ciento. Además, para echarle sal a la herida, el porcentaje de niños nacidos con bajo peso -un fuerte indicador de posibles problemas de salud y de desarrollo- pasó de 9,1 por ciento en 2020 a 11,1 por ciento en el presente año.
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